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viernes, 24 de noviembre de 2017

LOS AMIGOS







Pasados los 50 años de vida, he aprendido que:


El tiempo pasa.
La vida continúa.
La distancia separa.



Los hijos dejan de ser niños y se independizan y a los padres
se les parte el corazón pero .... es la vida
Los empleos van y vienen.
Las ilusiones, los deseos, la atracción, el sexo ..... se debilitan.

Las personas no son todas como creíste.
Los padres se mueren.
El llanto rompe mucho más fácil.
Los conocidos olvidan los favores.

Las carreras terminan.
La vejez se aproxima no tan lentamente.
Pero .............. los verdaderos amigos siempre están ahí, no importa a cuántos kilómetros se encuentren o cuánto hace que no se ven, nunca están más distantes que el alcance de tu necesidad, con los brazos abiertos y bendiciendo tu vida.

Ama a tus padres, cría a tus hijos, pero no pierdas a tus amigos, quiérelos, cuídalos y charla con ellos sin tener como propósito, imponer tus criterios.

Remite este texto a todos los amigos que ayudan a dar sentido a tu vida..






martes, 21 de noviembre de 2017

QUE SE SIENTE AL SER VIEJA?


El otro día, una persona joven me preguntó: -¿Qué sentía al ser vieja?-
Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. 




Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo.




A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosas mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis flores.


He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo.

-¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué hora?-
Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después deseo llorar por algún amor perdido... ¡Lo haré!

Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte...

Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara.





Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo decir: -¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!-.
Sé que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será. El tiempo que quede, simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.




Anónimo

lunes, 20 de noviembre de 2017

SI LAS MUJERES ENTENDIERAN.....


Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.
Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.
Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.
Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.
Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.

Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.
La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.
Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.
Las lágrimas que no se animan a llorar.

El poder que tenemos sobre ellos.
Que ellos también pasan noches sin dormir.
Que necesitan silencio como nosotras charla.
Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.

Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.
Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.
Que piensan y razonan diferente.
Que sienten muy parecido.

Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.
Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas. Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.
Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.

Jess Browne


viernes, 17 de noviembre de 2017

HISTORIAS DE MUJERES DE LA HISTORIA Lola Mora




LOLA MORA
Historia de una Dama que embelleció Buenos Aires y el país con sus obras.



         
  

Dolores Mora de la Vega o “Lola Mora”, como se la conoce, tuvo una vida conflictiva casi desde su nacimiento en La Candelaria, Tucumán. Hija de familia acomodada, estudió en el Colegio de Nuestra Señora del Huerto, donde se destacó en dibujo y pintura. Pero la fatalidad la golpeó muy temprano, al perder casi simultáneamente a sus padres.



            Tiempo después conoce al Profesor Santiago Falcucci, que pese a ser maestro sólo en colegios de varones, accede a darle clases. Ya para entonces Lola comienza a destacarse como dibujante y retratista. Dada su posición social traba relación con el Gobernador de Tucumán, don Benjamín Aráoz, de quien se enamora.




Aunque no se sabe con certeza si su amor fue correspondido, debe abandonar su provincia ante los rumores que se tejían sobre ambos. Viaja entonces a Buenos Aires, luego de malvender los bienes que heredara de sus padres.






            Consiguió en la capital una beca para estudiar en Italia durante dos años y partió en busca de su verdadero destino: el arte. En Italia logra conectarse con lo mejor de la aristocracia europea, ocupando lugares de privilegio, que ninguna mujer había logrado hasta ese momento.





Tenía las condiciones necesarias para llegar. Sus ansias de triunfo fueron más fuertes que las piedras que encontró en su camino y a las que con su cincel y martillo fue transformando en las más hermosas esculturas.







           






Su particular vestimenta, pantalón gauchesco, camisa, boina, pañuelo al cuello, crea un cierto misterio sobre su conducta. Lola no era una mujer modelo en una sociedad machista y conservadora como la argentina. Es en Italia, París, Viena, Rusia, donde acumula premios y reconocimientos. En todos los países donde concursó le rogaban que abandonara su ciudadanía para representarlos, pero fiel a su sangre dijo “no”, resignando trabajos y perdiendo relaciones.



           







Lola matiza el trabajo con la pasión. Sus encuentros con el escritor Gabrielle D’Annunzio son tan escandalosos que toda Europa habla de ellos.







A su regreso a Buenos Aires regala a la ciudad su mejor obra “La fuente de las nereidas”.







El gobierno sólo le reconoce el valor de los materiales y un año después le otorga un premio consuelo, como para acallar sus propias conciencias. Pero la fuente es trasladada a la costanera, porque los rumores de que en los tritones se pueden reconocer los rostros de conocidos políticos levantan una ola de pacata indignación entre la crema de la sociedad.





            Regresa a Italia donde contrae matrimonio con un hombre mucho más joven que ella, pero la felicidad le dura muy poco. Él la engaña con otras mujeres y gasta su dinero sin reparos, lo que la obliga a trabajar como una leona para recuperar algo de su fortuna.



Cansada y sola, vuelve a Buenos Aires, logrando algunos contratos importantes, pero la persigue la mala fama y el recuerdo de algunos de sus famosos amantes: Bartolomé Mitre y Julio A. Roca





Es la cara de éste último la que esculpe cuando representa a los congresales de Tucumán en un bajo relieve, y no se lo perdonan.








            Ya no consigue trabajar en la capital, por lo que vuelve definitivamente a su Tucumán natal, harta de que denigren sus obras y abandona su arte para siempre. Pero su pequeña figura comienza a verse en los ámbitos más ajenos al arte. Se dedica a osadas investigaciones tales como proyectos de urbanismo, ingeniería, técnicas cinematográficas, búsqueda de petróleo, recalando por último en el único de sus proyectos que perdura hasta hoy: El Huaytiquima o sea el famoso Tren de las Nubes.



            Durante estas andanzas pierde los restos de su fortuna y cansada y enferma deambula por las oficinas públicas, solicitando una pensión que llegará tarde en su vida, ya que nunca podrá disfrutarla. Se pierde entonces en una nebulosa de locura mientras sueña que sus esculturas lloran y pasan frío en los lugares alejados donde han sido llevadas.

Vive de la caridad de sus sobrinas hasta su partida definitiva el 7 de junio de 1936. 



            Tras su muerte se queman todas sus cartas, sus fotos, sus proyectos, lo que acrecienta la leyenda que se teje a su alrededor. Hoy rendimos homenaje a esa gran escultora que dejó su obra esparcida por todo nuestro país y Europa, manifestando que ya es hora de reivindicarla como mujer y como artista.

Obra de Lola Mora en el Monumento a la Bandera en Rosario.







                                                                      

         ANA PAZ

                                                                                          12/12/2009