El sábado 14 de abril a las 17.00 hs. en BIEN BOHEMIO de Sanchez de Loria 745, el Ing. Eduardo R. Bernal nos hablará de "El bolero en Argentina" "Sus primeros intérpretes" ilustrando su disertación con las voces que nos acompañaron en nuestra juventud.
Somos un grupo de damas interesadas en la promoción de expresiones culturales sobre todo las realizadas por mujeres y especialmente en el ámbito de nuestro barrio Boedo. Distinguir a aquellas que acrediten merecimientos trabajando en la cultura en general. Realizar investigaciones sobre la vida y obra de mujeres que aporten o hayan aportado a la cultura ciudadana
Archivo del blog
lunes, 9 de abril de 2018
SÁBADO DE BOLEROS
martes, 20 de marzo de 2018
RAZONES PARA HACER EL AMOR
El amor es bueno para la salud. Hace desvanecer las arrugas, la celulitis,
la depresión y el estrés. Y aquí tiene 23 razones comprobadas empíricamente... pero con respeto:
1.- No se racione la pasión, dicen los médicos. El sexo es divertido, excitante y una de la pocas cosas en la vida que es gratis. Le puede hacer lucir y sentir de maravilla. La celulitis, manchas, depresión, estrés, ataques al corazón y dolores de cabeza, entre otras cosas, se pueden mejorar con un poquito de amor. Tenga cuidado con el abuso y los efectos colaterales.
2.- El sexo es como un tratamiento de belleza. Se ha descubierto científicamente que cuando la mujer hace el amor produce doble cantidad de estrógeno, la hormona que mantiene la piel suave y le da brillo al cabello.
3.- Hacer el amor de un modo suave y relajado elimina las probabilidades de sufrir dermatitis, erupciones y manchas cutáneas. El transpirar limpia los poros y es saludable para la piel. Recuerde aquel viejo adagio del "Espornocu"..
4.- Al copular puede quemar hasta 560 calorías, y eso equivale a andar hora y media en bicicleta. Si no le gusta la bicicleta puede utilizar la carretilla o alguna otra variante punzante...
5.- Es uno de los deportes más completos que existen. Entona todos los músculos del cuerpo. Una vez bien entonados, el deporte se hace más placentero.
6.- Es una cura instantánea para la depresión leve. Hace circular la endorfina por el sistema sanguíneo, produciendo una agradable sensación de euforia y bienestar (muchas veces expresadas con gritos desgarradores, pellizcos, mordeduras u otras expresiones de liberación).
7.- El estrógeno es una hormona que retarda el proceso de la osteoporosis y puede proteger contra la hipertensión. Es decir, la actividad sexual permanente previene el temido VIEJAZO...
8.- Mientras más relaciones sexuales se tengan, más se ofrecerán. El cuerpo sexualmente activo exuda más cantidad de sustancias llamadas feromonas que vuelven loco al sexo opuesto. Preocúpese cuando lo sigan los perritos en la calle, antes disfrute nomás...
9.- El sexo te hace mejor deportista. La noche antes, te permitirá dormir mejor.
10.- Un abrazo amoroso te ayuda a tener más confianza en ti mismo. Saber que alguien te desea es suficiente para que tú mismo te quieras más.
11.- Es el mejor tranquilizante del mundo. Diez veces más efectivo que el "valium".
12.- Besar a diario le alejara del consultorio dental. Besar estimula la saliva, que elimina partículas de comida de los dientes, también hace disminuir el nivel ácido que causa las caries y la placa dental.
13.- Alivia los dolores de cabeza. Un encuentro amoroso relaja la tensión, que constriñe los vasos sanguíneos cerebrales.
14.- Mucho amor puede destapar una nariz bloqueada. El sexo es un antihistamínico natural.
15.- Practicado con toda regularidad, el sexo mejora notablemente la salud mental. Saca a relucir las emociones, incluso la risa. Se ha comprobado que la risa alivia el estrés, eliminando el exceso de hormonas como adrenalina, y haciéndole sentir eufórico, pero calmado.
16.- En Suecia los funcionarios han establecido días de fiesta sexuales para que la gente "olvide las cosas apremiante y se pueda relajar".
17.- El frecuente contacto sexual hace los labios más besables. Les da color, mejor forma y apariencia.
18.- Si padeces de insomnio no tomes píldoras. Los cambios bioquímicos que ocurren durante el acto sexual provocan lasitud y sueño enseguida.
19.- Uno de los mejores antídotos para la tensión nerviosa es hacer el amor, se le quitará el pánico y la ansiedad.
20.- Si hace el amor al menos una vez a la semana, estará menos irritable y le afectara menos la tensión diaria.
21.- Las noches de pasión mitigan la amenaza de problemas cardiacos.
22.- Hacer el amor puede aliviar la artritis, mejora la circulación y aumenta los glóbulos rojos.
23. Hacer el amor te ayuda a prevenir la celulitis. Mejora la circulación de fluido linfático en el cuerpo. El sistema linfático se encarga de eliminar bacterias, toxinas y otras sustancias que se acumulan en el organismo, especialmente en los muslos…
miércoles, 21 de febrero de 2018
HISTORIAS DE MUJERES DE LA HISTORIA : Victoria Romero
VICTORIA ROMERO
Con su permiso
me voy a presentar, mi nombre es Victoria Romero, tal vez esto no les diga nada
pero si les cuento que me llaman la Chacha, quizá reconozcan en ese nombre al
de Ángel Vicente Peñaloza “el Chacho”
Nací en la Costa
Alta de La Rioja y desde jovencita que no me gustaba mi cara, mi nariz es muy
ancha. En cambio, mi hermana Mercedes tenía una nariz preciosa. Ella me
envidiaba los ojos pues los míos son grises y los de ella marrones.
Mi padre siempre
dijo que yo era linda, pero muy chúcara.
Yo creía que los
hombres eran desalmados, que el carácter venía con ellos como los bigotes, la
barba, las risotadas y la fuerza bruta, los que yo conocía eran hoscos,
malvados, crueles como mi padre.
En octubre del
año 1839, se realizaba un baile en Tama, cerca de mi casa. Yo tenía 20 años y
cuando él, Peñaloza, entró al lugar, todas las miradas se clavaron en él. Era
alto, musculoso, de mirada suave y bondadosa, hombre de tez blanca, ojos
azules, cabellos y barba rubios.
El Chacho tenía casi 40 años cuando nos conocimos. Ese
día me enamoré, era bueno, manso, alegre, leal a sus amigos y a sus ideales.
Sus ojos color de cielo dolían al mirarlos, quemaban, ardían. . . Es algo
que sentía entre el estómago y el
corazón.
Nos casamos al
poco tiempo pues decía que no era hombre para andar noviando. Mi madre y mi
hermana mayor que ya estaba casada, me hablaron de la primera noche, aludiendo al dolor y al miedo.
Seguramente nunca tuvieron una
noche como la que él me brindó. Si ellas
hubieran sido tratadas como mi hombre lo hizo conmigo, me habrían hablado de amor,
de emoción, de felicidad. Hizo que mi
cuerpo se acostumbrara al suyo diciendo con sus manos, sus caricias,
todo lo que yo necesitaba saber. Conocer a mi hombre fue el mejor
descubrimiento de la vida.
No tuvimos mucho
tiempo para conocernos pues la situación del interior y sus revueltas lo
obligaban a salir a recorrer los Departamentos para ver a sus
soldados y prepararse para las batallas.
Cierta mañana
después de tomar unos cimarrones, cuando ya se iba, le dije –Yo voy con usted,
lo tomé de sorpresa y trató de convencerme de lo contrario, pero no lo
consiguió, y a regañadientes me ensilló un caballo. A partir de ese día no nos
separamos más.
Luchamos juntos
en más de una escaramuza, hasta que llegamos a Manantiales, en Tucumán. Él se
había adelantado, dejándome atrás con un pequeño grupo, ya que sospechaba que
la lucha sería brava. El fragor de la batalla nos hizo acercar y allí vi el caballo de Peñaloza sin su jinete. Mi
desesperación obró en consecuencia y al grito de ¡Viva la Patria!, arremetimos
contra los 9 soldados que lo tenían rodeado. Mi llegada desorientó a los
enemigos, y Ángel pudo montar su caballo y alejarse. Alguien cargó contra mí y
recibí un sablazo sobre mi cabeza que fue la marca que llevo de por vida. El
capitán Ibáñez me rescató y fui llevada a una comadrona, para que me cosiera la herida. Sólo un poco
de aguardiente para desinfectar y para tomar, fue la asepsia y anestesia. Me
cosió la herida que iba desde la frente hasta la boca como quien cose un
costal. Esa es la marca que llevó al pueblo a cantar la copla
Doña Victoria
Romero
Si usted quiere
que le cuente
Se vino de
Tucumán
Con una herida en la
frente.
Para recuperarme
pasé un tiempo en casa de mis padres, hasta que Ángel tuvo que partir
nuevamente al exilio, y yo fui tras él. Por entonces consulté a doña Francisca,
la curandera amiga de mi madre, que vivía cerca, en Copiapó. Ella leyó mis
lágrimas y me dijo que en ellas había una niña y también una mujer enferma o
muerta.
Regresé volando
de fiebre y no recuerdo lo que pasó. Sólo sé que deliraba diciendo que la única
que podía curarme era doña Francisca. La mandaron llamar, me revisó y dijo a Peñaloza que me llevara al dispensario
porque me moría. Me llevaron hasta el
paso de Potrerillos, donde me curaron con una vara de naranjo seco puesto en mi vagina. A los dos días sacaron junto a
la vara podrida que había crecido al doble, los restos de un hijo muerto. Esta
vez, cuando pregunté si podía quedar preñada, la respuesta fue que no serían
hijos de mis entrañas, pero sí me veía con un hijo varón.
Fue por ese
entonces que llegó la información del
fusilamiento de Ladislao Gutiérrez y de Camila O’Gorman. Me impresionó mucho
que Rosas se entrometiera con los actos privados de las personas.
Corría el año
1849, cuando Peñaloza llegó a nuestra casa con un bulto. Desde el suelo yo no
alcanzaba a ver qué era y él no desmontaba.
Mi reina, así me
llamaba, le traje un hijo…
Un hijo? Tuvo
otro hijo por ahí?...
No es mío, su
madre murió esta madrugada, se llama Indalecio y ha de tener unos 5 meses.
Yo estaba por
los treinta años y resignada a no tener hijos propios.
Es para mí? Pregunté.- Para usted y para mí,
es nuestro hijo.
Lo bautizamos en Tama en la misma iglesia
donde nos casamos.
En el invierno
de 1855 formé una sociedad con don Justo
José De Urquiza para la instalación y
explotación de un tambo en la finca que era legalmente propiedad de Ángel
Vicente Peñaloza, pero el Chacho no se encontraba en las tareas del campo, su
lugar continuaba siendo las milicias y las batallas entre unitarios y federales
que no se daban tregua.
Nuevas batallas
nos llevaron por Catamarca, San Luis, San Juan, Tucumán, con suerte diversa,
hasta que fue sólo perder.
Debimos buscar
refugio y nos prestaron una casa en Olta, donde nos instalamos con
Indalecio. Era noviembre de 1863.
El 11 de
noviembre lo pasamos tranquilos, esperando la lluvia que pronosticó el Chacho.
Los truenos me despertaron sobresaltada, pero mi hombre me calmó:
duérmase, que yo la cuido.
Vi una sombra
que entraba en la casucha y de pronto, treinta soldados más ingresaron a la
choza, apuntándonos a todos. El capitán
Irrazábal, a cargo del grupo preguntó:
¿Dónde está ese
bandido?
Yo soy el Chacho
y estoy rendido, contestó. Sentado en el catre con las manos atadas a la
espalda y desarmado fue la única manera de vencerlo, el capitán tomó la lanza y le atravesó el
pecho. Luego dio orden de decapitarlo y cortarle una oreja, para enviársela a
Sarmiento y que pusieran la cabeza en una pica en la plaza de Olta, para
escarmiento de sus seguidores.
A mí me subieron
a una mula y me llevaron así hasta San Juan, donde me encarcelaron. Era el 12 de noviembre de 1863, luego de tres
meses me dejaron en libertad.
Hace un año que vivo en Tama con la ayuda de
mi familia. El tambo no funcionó, y nuestra casa de Guaja la entregó la
justicia a los que la reclamaban por las deudas del Chacho.
No nos dejaron
nada.
Alicia
Rodríguez
12 / 12 / 2009domingo, 11 de febrero de 2018
HISTORIAS DE MUJERES DE LA HISTORIA : María Guadalupe Cuenca
UNA
INCREÍBLE HISTORIA DE AMOR
Esta
historia de amor comienza en la actual Bolivia, mas precisamente en Chuquisaca.
1803… la ciudad colonial famosa por la Universidad, con sus blancas casas,
sus calles angostas y empedradas… tantas veces transitadas por el joven
de nuestra historia: un muchacho de 24 años que, desde el Río de la Plata,
llegó para realizar sus estudios universitarios: Mariano Moreno.
Ya se ha doctorado en teología y ahora está cursando abogacía. Su habitual caminata se interrumpe. Se ha detenido sorpresivamente a observar con atención la vidriera de una platería. Obras de singular belleza se exhiben allí. Una imagen atrapa su atención. Es una miniatura.
Y en ella la imagen de
una joven. ¿Qué lo atrapa? ¿La delicadeza de sus facciones? ¿La mirada? ¿Qué lo
magnetiza? Cupido lo ha flechado. El impulso lo lleva a entrar al local y
averiguar quién es la niña que atrapo su atención. El platero le da la preciada
información: Maria Guadalupe Cuenca. Hace lo imposible por ubicarla. ¡Y la
encuentra! La niña se enamora también de nuestro galán. Comienza así esta
increíble historia de amor.
Se
casan el 20 de mayo de 1804, teniendo ella 14 años. La tarea de Moreno en
defensa de los nativos hace que deba abandonar Chuquisaca. Al año siguiente
llegan a Buenos Aires con su hijo Marianito, de ocho meses.
Asume
como secretario de la Primera Junta y entre múltiples actividades
funda el periódico “La Gaceta”.
Las
diferencias con puntos de vista que no compartía con el presidente –don
Cornelio Saavedra- hicieron que aceptara una misión diplomática en
Londres.
Moreno debió embarcarse el 25 de enero de 1811. La política separó a
los enamorados.
Se
cuenta, que poco tiempo después, Guadalupe recibió una encomienda anónima que
contenía un abanico de luto, un velo y un par de guantes negros.
Mariano
Moreno murió misteriosamente en alta mar el 4 de marzo de 1811.
¿Quién
le avisa al corazón de Guadalupe lo ocurrido a su amado? ¿Qué la impulsa a
escribirle a Mariano? Tan acostumbrados actualmente al celular, mail,
teléfono fijo, chat, y demás aportes de la tecnología para comunicarnos más
rápida y eficientemente, olvidamos que todos estamos comunicados y que el amor
es el más sutil, eficaz y contundente medio. Supera tiempo y espacio. Ese
intenso amor la empuja a escribir diez días después la primera carta de amor:
14
de marzo de 1811
Mi
querido y estimado dueño de mi corazón:
Me
alegraré que lo pases bien y que al recibo de ésta, estés ya en tu gran casa,
con comodidad, y que Dios te de acierto en tus empresas.
Tu
hijo y toda tu familia quedan buenos, pero, con muchas fluctuaciones y el dolor
en las costillas que no se me quita y cada vez va a más: estoy en cura, me
asiste Argerich. Se me aumentan los males al verme sin vos y de pensar morirme
sin verte y sin tu amable compañía, todo me entristece. Las bromas de Micaela
me enternecen porque tengo el corazón más para llorar que para reír, y así mi
querido Moreno, si no te perjudicas, procura venirte lo más pronto que puedas o
si no hacerme llevar, porque sin vos no puedo vivir.
La
casa reaparece sin gente. No tengo gusto para nada de considerar que estés
enfermo o triste, sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen y
participen de tus disgustos. ¿O quizá ya habrás encontrado alguna inglesa que
ocupe mi lugar? No hagas eso Moreno, cuando te tiente alguna inglesa, acuérdate
que tienes una mujer fiel a quien ofendes después de Dios.
Tu
mujer que te ama más que a sí misma.
Guadalupe
Le escribirá
once cartas más que Moreno nunca recibirá.
En
agosto, desde Londres, Manuel Moreno -su cuñado-
le escribe para
anunciarle a Guadalupe que Mariano murió envenenado, un 4 de marzo de 1811.
Cuentan
que don Cornelio Saavedra dijo al enterarse de la noticia:”hacía falta tanta
agua para apagar tanto fuego”. A casi 200 años, me permito disentir con el
presidente de la primera Junta del Gobierno patrio: la pasión que el Dr.
Mariano Moreno mostró tanto en sus ideales como en el amor, no se apagó en las
aguas del Atlántico. Perdura encendida y esa llama se aviva cada vez que
compartimos con alguien esta historia de amor increíble que incluye también
ideales que nuestra patria, nuestra América, aún no concretaron.
Noviembre 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















